Te descuidas colocando maletas y tras unos cuantos parpadeos entunelados te descubres por la llanura quijotesca.
Llevo años tras mayores y más necesarios, o al menos eso creo yo, gigantes y molinos. Pero con éste siento que me ha venido él, sobrevenido.
Me veo algo Sancho tras mi barataria prometida por mi propia parte quijotesca.
Sin duda igual hidalga locura. O quizá lo sea no vivirla. Ya daré buena cuenta de ella, si es que surje y no se queda en un viaje a China que puede hacer cualquiera.
Me diferencio, sí, en que dejo atrás Dulcinea, retoños y libros, libros por leer.