


Yendo a donde los pequineses viven, donde compran, donde resfrecan el portal de su vivienda... es donde vives el auténtico Beijing. El de ahora. Sientes como eres auténtico foráneo, y no un turista.
Nos paran para hacerse fotos con nosotros. Descubrimos el dominó popular y merendamos lo que ellos meriendan.
Otro lujo que nos hemos topado.