Pues nos habían organizado un paseo por la nueva zona y más lujosa de Beijing. Y cuál fue mi sorpresa que entre tanto lujo mundano hallé una JOYA. Aquí cuando te encuentras con un edificio coronado por una cruz debes tener la precaución de distinguir si es católica o no.
Al no dar crédito le dije a Marta que me iba a acercar a ver si era una iglesia. Una Iglesia de Verdad. Ella me dijo que sí que era una iglesia pero no sé si ella distinguía entre unas y Otra. Y con esas le dije: seguid para adelante que yo voy a verificar. Confirmé por cuál acera irían y con Álvaro nos encaminamos hacia
https://en.m.wikipedia.org/wiki/St._Joseph%27s_Church,_Beijing
La entrada principal estaba cerrada pero unos europeos que andaban en las mismas que yo me advirtieron que el lateral estaba abierto.
Con intención de hacer la visita me topé con La Santa Misa empezada. En inglés, uf. Pese a que llevo el magnificat pude seguirla sin mayor problema.
Comulgamos, sí en Beijing, China. Algo que pensaba imposible. Bueno, algo que me habían hecho pensar que era imposible y que estaba tratando de hacerme el cuerpo pero ya se ve que Dios sabe más, siempre.
Yo no creo que fuese casualidad. Andaba yo buscando la posibilidad y la encontré.
Y Tanto.
Me costó una buena reprimenda pública por parte de Marta, sin posibilidad de argumentación. Pero como fue en español chino alguno se enteró. Yo tan contento, recién comulgado. Nada me turba nada me espanta.
Total yo cambié ir a ver baratijas por estar con Él.
No quiso entender que hasta el día de hoy es lo más grande y maravilloso que he experimentado aquí. En Beijing. A ver si el próximo domingo tengo la misma "suerte".
De verdad, es un lujo lo que tenemos en España: poder recibir a Cristo a diario. No sabemos lo que tenemos hasta que no lo tenemos fácil.
