Coronamos. Llegamos hasta donde no se continuaba más la muralla. Más que el desnivel, lo que agota hasta el extremo, es que cada escalón tiene una altura difetente, dispar. Ha sido duro porque no he visto a Álvaro jamás romper a sudar como lo ha hecho.
Como buena subida cuando creías alcanzar la cima veías que había otra más.


